Come on!

13 de julio de 2012

You're one in a million!

Cuando casi estas tocando una de tus metas. Cuando parece que vas a empezar a volar, alguien te quita las alas. Te sientes fuera de todas las posibilidades, te has quedado desesperanzada. Y entonces es cuando empiezas a envidiar a toda esa gente que va a cumplir sus sueños por ti, que ellos si van a poder alcanzar la meta. Su meta. Tu meta. La meta que no te han permitido conseguir. En ese momento te replanteas las posibilidades que tienes para lograr lo que quieres. Para alcanzar esa meta. Una entre un millón. Deseas con todas tus ganas ser esa una, destacar entre todos los demás. Y ahí vuelves a sentir esa envidia, envidia del que ha sido la excepción a todos los demás, de ese uno entre un millón. 
Sentir envidia es creer que uno tiene derecho a algo, que la vida nos debe algo y que es injusto que nos lo niegue. Pero la vida no nos debe nada, tenemos todo aquello por lo que hemos luchado. Y por todo lo demás, por lo que de verdad queremos hay que luchar. 

Ahí, la envidia se convierte en deseo, y el deseo en motor.

9 de julio de 2012

Atrevete a decir que la perfección no existe.

Pero atrevete a decirlo cuando te mire a los ojos y te saque una sonrisa, que no sepas que decir, y automáticamente te responda con un beso. Que te haga rabiar simplemente para abrazarte y decirte 'No te enfades, que era broma'. Que te hable a todas horas para recordarte que te echa de menos, que no deja de pensar en ti, y que ni te imaginas las ganas que tiene de verte. Que te mire y no te diga nada más. Que te vuelva totalmente loca, haciendo que no digas nada más que tonterías. Tonterías que le hacen sonreír mientras te mira de reojo y te dice '¡pero mira que eres pava!', y que una vez más, sonrías tu también. Hazle rabiar un poco, abrazale, dale un beso, y lo verás de nuevo sonreír. Intenta mantenerle la mirada durante 5 segundos sin sonreír, sientate a su lado y procura no tener el pulso como a mil por hora... que no te entre esa taquicardia. Si no te enamora de la manera en que lo ha hecho conmigo, si no sientes esas mariposas en el estomago... entonces, atrevete a decir que la perfección no existe. 


ETERNO 9.

18 de junio de 2012

Por la manera en que cambiaste mis planes-

Llevan razón aquellos que dicen que la felicidad llega cuando menos la esperas. Que un día sin darte cuenta has encontrado la razón por la que dejar de fingir sonrisas, y por la que a veces dejas de dormir. Si, hablo de esa persona. Esa persona que conoces un día sin venir a cuento, y que sin más se ha hecho parte de tu vida. Quizá era cosa del destino conocernos, o quizá no, la cosa es que lo hicimos, y nada me hace más feliz ahora mismo.
Es despertarme y saber que vas a estar ahí, salir a la calle y tener la seguridad de encontrarme contigo, llegar a mi casa y poder escribirte.
Es todo, y a la vez se resume en nada. Amor. ¿Necesitas algo más? Te aseguro que yo no. Podría tirarme días enteros a su lado, que juraría que no me cansaría nunca. Si, no ha pasado más que una semana desde que empezó esta historia, pero la he vivido con tanta intensidad que juraría conocerle desde hace muchísimo más.
Y si hay algo que se, es que como tú, no hay ninguno. 

15 de junio de 2012

Sé que te quiero, simplemente lo sé, cuando te miro, y me estremezco, cuando me sonries, y me vuelvo loca, cuando me pierdo en tu mirada, cuando rozo tu piel, cuando escucho tu respiración que me pone los pelos de punta, cuando te veo, y mi corazón late más fuerte que nunca...
sé que te quiero como a nadie.

5 de junio de 2012

Improbable mejor que imposible.


Hace poco, leí que con 50 años habremos conocido a lo largo de nuestra vida a unas veinte mil personas. Haciendo una regla de tres, obtuve que un joven de 17 años, habría conocido aproximadamente a 6800 personas. Pongamos, que la mitad de esas personas, es decir 3400, son hombres, y la otra mitad, mujeres. Y supongamos que de esos 3400, solo un tercio están dentro del margen de edad en el que se incluyen todas las personas con las que podríamos tener una relación. Es decir, descartamos dos tercios, donde se encontrarían personas de las que nunca podríamos enamorarnos (familiares cercanos, ancianos…). Nos queda el siguiente número: 1133’3333… pero redondeando, pongamos unas mil. De todas esas personas, nos enamoraremos de una sola… estamos hablando de 1/1000. Y a su vez, esa persona, se enamorará de una sola entre 1000. De esta manera, la probabilidad de que la persona de la que uno se enamora sea precisamente la persona que se enamora de uno, es según las matemáticas 1/1000 x 1/1000, lo que es igual a una posibilidad entre 1.000.000. Así que, si se diera esa improbable situación de poder estar con la persona que quieres, si el destino ignorase 999.999 otras opciones y convirtiera esa probabilidad que había entre un millón, en un hecho, en una realidad… ¿qué sentido tendría no aprovecharla? ¿Qué más da lo que venga luego? ¿Qué importa lo complicadas que sean las circunstancias?
Si lo más difícil, lo que tenía una posibilidad entre un millón de ocurrir, ya ha ocurrido.

Nos encanta negar lo que es evidente al corazón.


29 de abril de 2012

Siempre fui como los demás quisieron que fuera.

Dónde esta esa felicidad, y dónde puedo encontrar una...
Mientras Coldplay colapsa una parte de mi mente, le hace evacuarse del mundo que me rodea, otra parte no me lo permite, me ha llevado hasta los recuerdos. Y aquí me encuentro ahora mismo, recordando los momentos que un día fueron míos y que ahora quizá le pertenezcan a saber quién, recuerdos por los que quizá no debería haber pasado para ahora no tener que encontrarte aquí ahora mismo, sintiendo como lo que un día sentías totalmente tuyo, ya no lo es tanto. Que te has centrado tanto en complacer a los demás, en darles todo lo que ellos querían, sintiendolo tú tan adentro, como hace siempre; que por un momento pensaste que era lo que tu querías. Pero qué ocurre ahora, cuando creo que ha llegado el día en el que verdaderamente me estoy planteando lo que de verdad quiero yo. ¿Qué ocurre conmigo? ¿Acaso no tengo yo derecho a que alguien también de un poco su brazo a torcer? No claro, debe ser que no es lo que ellos quieren ahora, y como parece que ahora no soy capaz de poder darselo yo, la mejor manera es hacerte sentir que lo estas haciendo mal, que lo que tú quieres no tiene sentido, y que te vas a arrepentir, pero, ¿y si me estoy arrepintiendo de haber sido como he sido? De haber sido tan ingenua, tan... ¿previsible? Todo el mundo que se ha dignado ha conocerme lo sabe, que es imposible que deje pasar a alguien que pide ayuda, y eso no siempre ha sido bueno, ya que cuando le das la mano a alguien, siempre te acaban cogiendo el brazo entero, mientras que tú has sido incapaz de rozar apenas sus manos. Bueno, siempre hay excepciones ¿no? Tiene que haber alguien como tú en el mundo y alguna vez crees encontrarla, pero nunca terminaos de conocer realmente a una persona, por lo que cualquier día una de ellas decide cambiar también, darse a conocer como es realmente. Y aquí llega el momento en el que te planteas una cosa...
¿De verdad estás feliz con lo que eres ahora mismo?