Come on!

26 de marzo de 2012

Corazón que no ve, corazón que no siente; o corazón que te miente.

Y así te engañas, durante horas, durante días... incluso meses. Te haces creer que no hay nadie en tu vida que te haga sentir viva de verdad, y que sobre todo no necesitas a nadie que te abrace y te diga lo mucho que te quiere. Que no echas de menos los mensajes a las tantas, o las discusiones que siempre terminan en un cálido abrazo. Y así te aferras a ti misma, y te dices a ti misma que si... que sola no se esta mal, que disfrutas mejor que nadie, pero quién no quiere saber que cuenta con alguien a todas horas del día, quién no quiere saber que esté donde esté, esa persona no hace más que pensar en ti, y viceversa. Y así, he conseguido engañarme durante el tiempo que he querido, y lo pienso seguir haciendo, porque por muy bonito que sea tener a alguien, nadie quiere que le hagan daño, yo no quiero que me hagan más daño, no quiero llorar más por alguien que me hizo creer que si, que le importaba, no... ya no quiero saber nada de eso. ¿Es triste no? Que la persona a la que más quieres, por la que serías capaz de dar la vida, la que debería mimarte y recordarte lo que te quiere durante el tiempo que sea posible... sea la que más daño te haga. Cuando nos hacen daño, además de dolor sentimos una terrible injusticia, no entendemos porque alguien que nos ama nos puede tratar tan mal...
Y es que, cuando digo que ya no creo en el amor, solo espero que alguien venga y me demuestre que estoy equivocada.

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