¿Y ahora qué?¿Me enrollo aquí a decirte todo lo que sabes?¿Que ahora mismo lo mejor que tengo conmigo, eres tú?¿Para qué? Si lo sabes perfectamente, eso, y que lo de escribir conmigo va a ratos, y bueno, parece que ahora mismo no es uno de ellos... ¿pero eso es lo bueno no? Que aún sabiendo uno y cada uno de mis defectos sigues aquí, conmigo, a una hora de tu casa, o al final de mundo ¿no fue eso lo que dijimos? Eso y mil cosas más, y quizá no cumplamos ni la mitad de ellas, pero sabes qué, que me da lo mismo, porque ahora mismo con tenerte aquí conmigo las demás cosas me dan absolutamente lo mismo, porque contigo hasta la cosa mas ruin se vuelve interesante, como lo de perseguir gatos solo para ver hacia donde nos pueden llevar, o simplemente sentarnos en el sofá a jugar a cualquier gilipollez, o ver una película y tirarnos riendo lo que queda de noche sobre la más mínima estupidez, eso es lo que compensa todo lo pasado contigo, porque despertarme y saber que te tengo,
es lo mejor de todo.
9 de abril de 2012
5 de abril de 2012
Pasos en falso.-
Una de las cosas más difíciles de las relaciones es saber exactamente que quiere el otro de ti o contigo.
Cuando alguien te trata mal te preguntas por qué. ¿Qué quiere de mí? O cuando alguien te trata muy bien ya desconfías ¿Qué quiere en realidad?
Nunca se puede estar seguro de que es lo que quiere el otro y esa incertidumbre genera una especie de angustia.
Y como esa duda nos genera angustia empezamos nosotros a dar respuestas y tratar de adivinar que quiere el otro en realidad.Asumimos y presumimos, damos una respuesta rápida y avanzamos, tal vez nos equivocamos pero ya no tenemos la angustia de no saber que quieren de nosotros.
Angustia mucho no saber que quiere el otro de ti, te inquieta, te perturba. Por eso nos volvemos desconfiados, nos ponemos a la defensiva, asumimos siempre que las intenciones del otro no son buenas.
Nunca podemos saber que quiere el otro o por qué nos quiere, eso es un eterno misterio. ¿Por qué siempre caemos en la trampa de dar respuestas apresuradas?
El guapo siente que lo quieren solo por su belleza, el rico por su riqueza, el poderoso por su poder ¿Por qué pensamos tan mal del otro?
El otro, sus intenciones siempre son una amenaza para nosotros ¿Por qué?
Pero si dejáramos de adivinar y le diéramos la oportunidad al otro de demostrarnos que siente, que quiere y por qué nos quiere tal vez nos sorprenderíamos.
Si soportáramos esa angustia de no saber que quieren de nosotros tal vez algo nuevo podría llegar a nuestra vida.
Si pudiéramos dejarnos atravesar por el deseo del otro, dejar que quieran algo, que nos quieran, dejar que pretendan cosas de nosotros porque eso es existir.
El deseo del otro nos atemoriza, sentimos que quiere arrebatarnos algo muy preciado. ¿Pero no es eso en definitiva lo que anhelamos? Que nos quieran por lo que somos, por lo que tenemos, por eso que nos hace únicos.
¿Qué quiere el otro de mí? No sé, me quiere por las razones que sea, me quiere. ¿Tanto cuesta hacerse cargo de eso?
Tocar tu corazón. Tal vez eso es lo que quiere el otro cuando quiere algo de ti.
29 de marzo de 2012
Todos los días de mi vida.
Mi teoría es sobre los momentos, los momentos que impactan. Mi teoría es que esos momentos impactantes, esos destellos que ponen patas arriba nuestras vidas, son los que acaban definiendo quienes somos. La cuestión es que cada uno de nosotros es la suma de todos los momentos que hemos experimentado con todas las personas que hemos conocido. Y son esos momentos los que conforman nuestra historia, como nuestra lista de grandes éxitos particulares de recuerdos que reproducimos y volvemos a reproducir en nuestra mente una y otra vez. Un momento de amor total, físico, mental y de cualquier otro tipo de amor. Pues esta es mi teoría, que esos momentos impactantes definen quienes somos. Pero lo que nunca me había planteado era... y si un día ya no pudieras recordar ninguno de ellos.
26 de marzo de 2012
Corazón que no ve, corazón que no siente; o corazón que te miente.
Y así te engañas, durante horas, durante días... incluso meses. Te haces creer que no hay nadie en tu vida que te haga sentir viva de verdad, y que sobre todo no necesitas a nadie que te abrace y te diga lo mucho que te quiere. Que no echas de menos los mensajes a las tantas, o las discusiones que siempre terminan en un cálido abrazo. Y así te aferras a ti misma, y te dices a ti misma que si... que sola no se esta mal, que disfrutas mejor que nadie, pero quién no quiere saber que cuenta con alguien a todas horas del día, quién no quiere saber que esté donde esté, esa persona no hace más que pensar en ti, y viceversa. Y así, he conseguido engañarme durante el tiempo que he querido, y lo pienso seguir haciendo, porque por muy bonito que sea tener a alguien, nadie quiere que le hagan daño, yo no quiero que me hagan más daño, no quiero llorar más por alguien que me hizo creer que si, que le importaba, no... ya no quiero saber nada de eso. ¿Es triste no? Que la persona a la que más quieres, por la que serías capaz de dar la vida, la que debería mimarte y recordarte lo que te quiere durante el tiempo que sea posible... sea la que más daño te haga. Cuando nos hacen daño, además de dolor sentimos una terrible injusticia, no entendemos porque alguien que nos ama nos puede tratar tan mal...
Y es que, cuando digo que ya no creo en el amor, solo espero que alguien venga y me demuestre que estoy equivocada.
Y es que, cuando digo que ya no creo en el amor, solo espero que alguien venga y me demuestre que estoy equivocada.
18 de marzo de 2012
22&16.
Me resbala si follas o fallas. Si estudias o prefieres trabajártelas. Si odias los domingos o si cuentas por ahí que yo estaba loca por ti. Si eres victoria o fracaso. Si te sigue faltando cerebro o te sigue sobrando de ahí abajo. Si bebes para divertirte o para olvidarte. No me han quedado cicatrices de la ostia que me pegaste. He aprendido la lección bien aprendida a base de palos y no me han quedado ganas de volver a verte, ni de noches, ni de mañanas, ni de carreteras, ni de coches, no me han quedado ganas de ti en general. Sólo una indignación que se parece a la resaca de los domingos y un poco de odio hacia todo lo que tenga que ver contigo.Nunca fui tu amiga, pero aún así, soy una de las mejores cosas que han pasado por tu vida, demasiado buena, la verdad. Y cuando llegue el día en el que hagas un repaso de tu lista y sientas ese nosequé porque yo ya no estoy en ella, me verás a años luz de esta pesadilla.
12 de marzo de 2012
11 de marzo de 2012
No siempre es verdad eso de que la felicidad no se busca, se encuentra. Porque cuando todo va mal, cuando es negro no hay ni blanco ni gris, cuando todo te da igual y solo quieres que la noche no se acabe nunca. Ahí nunca encuentras la felicidad, al revés. Encuentras más problemas, más tristezas. Por eso a veces, es bueno dejarse llevar por el corazón y seguir nuestros impulsos y a través de ellos intentamos buscar la felicidad en cosas insignificantes o no tanto si nos paramos a pensarlo. La buscamos en una buena tarde con esa persona tan especial que está siempre dispuesta a hacerte sonreír, con todo el grupo de amigas, recordando viejos tiempos pero solo los buenos claro está, viendo un viejo albún de fotos y muchas cosas más. Y así sin darnos cuenta, nos vamos adentrando en el mundo de la felicidad y nos olvidamos poco a poco de ese dichoso problema que nos estaba volviendo locos.
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